Big Push contra el Paludismo

Cada impulso cuenta. Juntos, ponemos fin al paludismo.

El Big Push contra el Paludismo es el llamado colectivo a la acción de la comunidad mundial para 2025-2030, que une a más de 500 socios en torno al liderazgo de los países, las prioridades compartidas y la urgencia que necesitamos ahora.

Un punto crítico en la lucha contra el paludismo

Los logros son reales. También lo es el riesgo de perderlos.

El mundo ha demostrado que el paludismo se puede vencer: las muertes han disminuido, hay países que han alcanzado la eliminación y las herramientas que salvan vidas están funcionando. Pero el progreso se ha estancado. Con 282 millones de casos registrados en 2024, la trayectoria avanza en la dirección equivocada. La comunidad del paludismo debe actuar con mayor enfoque, coordinación y urgencia, o se arriesga a perder décadas de logros conseguidos con esfuerzo.

Las prioridades de los países primero

El Big Push se basa en los llamados de ministros, programas nacionales y líderes regionales que tienen claro lo que se necesita para proteger el progreso y acelerar hacia la eliminación.

Conectar los compromisos existentes

El Big Push no es una nueva estructura. Conecta las herramientas, los enfoques, los marcos y los esfuerzos existentes en una única agenda coordinada.

Proteger el progreso

Además de perseguir la erradicación, el Big Push se centra en evitar retrocesos en las zonas de alta carga y en mantener la cobertura de las intervenciones que salvan vidas.

Construir para el mañana

Las actividades del Big Push ayudan a preparar los sistemas de salud, a fortalecer la coordinación y a desarrollar la capacidad necesaria para una ampliación rápida y equitativa hacia la erradicación.

Así como los mosquitos no reconocen fronteras, tampoco deberían hacerlo nuestros esfuerzos para combatir el paludismo.

Dr. Michael Adekunle Charles

Director Ejecutivo de RBM Partnership to End Malaria

Pilares del Big Push contra el Paludismo

Medir el progreso y el impacto

El Big Push contra el Paludismo fue moldeado por ~300 partes interesadas de 170 organizaciones, desde gobiernos de países endémicos y organismos regionales hasta instituciones sanitarias mundiales, financiadores y la sociedad civil. Aborda entre el 80 y el 90 % de las prioridades de la Declaración de Yaundé y la Agenda de Lusaka y se estructura en torno a seis pilares principales.

Cada pilar está coordinado por socios existentes (lo que minimiza la carga de presentación de informes y maximiza la coordinación y el impacto). En conjunto, abarcan todo, desde el fortalecimiento del liderazgo de los países hasta la obtención de financiación, la creación de sistemas de datos y la aceleración de la llegada de nuevas herramientas a las personas que más las necesitan.